Museu del calçat

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El museo muestra retratos de prohombres de la cofradía, reproducciones de calzado desde el siglo II al XVIII y zapatos auténticos desde el siglo XVIII hasta la actualidad. También conserva herramientas de zapatero, maquinaria y todo tipo de pieles y útiles propios del oficio.
Existe un apartado dedicado a zapatos de personajes ilustres o populares, entre los que destacan los de Pau Casals, Núria Feliu y Charlie Rivel, así como la primera bota catalana de montaña que ascendió al Everest calzada por Carles Vallès, entre otras curiosidades. Puede contemplarse asimismo el zapato de Colón, de dimensiones iguales al pie de la estatua, que logró figurar en el famoso libro de récords Guinness como el mayor zapato del mundo.

Era el miércoles 3 de julio de 1996, cuando habíamos decidido recorrer el barrio Gótico.
Con el librito de guía turística en la mano (porque es fácil perderse en ésta ciudad irregular), habíamos iniciado así la caminata, que nos llevaba por callejulas estrechas y sinuosas, que nos invitaban a ver diferentes lugares a cada paso. Se respiraba una atmósfera antigua, que nos transportaba en el tiempo. Atmósfera propia de la edad de las construcciones, la oscuridad, el olor a humedad que no llegaba a ser desagradable, y el silencio interrumpido por la música de época, que tocaban los juglares, que se encontraban en el cruce de dos calles más amplias, luego de haber pasado el angulo recto de un palacio.
Yendo por una calle tortuosa, teníamos un poco de miedo, porque no sabíamos a donde nos podía llevar. Estabamos perdidas, a pesar de que teníamos la guía. De todos modos continuamos a caminar y caminar, hasta un lugar luminoso, que nos devolvió la calma.
Ese lugar estaba delimitado por una arcada, fin de la oscuridad, que contrastaba con la luz del sol de aquel espacio, cuyo suelo estaba cubierto de pequeñas flores amarillas.
La paz, que ofrecía la soledad y el silencio, caracterizaba al espacio aislado. Lo único que se escuchaba era el monótono giro circular del agua de la fuente que estaba en el centro de esta plaza, debajo del árbol de las flores amarillas.
A esta plaza cerrada, de planta rectangular, se podía llegar solamente por dos calles. Una se encontraba en la esquina por donde nosotras habíamos llegado y la otra al medio de uno de los lados.
En esa esquina por donde ingresamos estaba el Museu del calçat, y fuimos a visitarlo. Alli nos recibió un anciano que hacía las veces de portero, guía y custodia. El estaba orgulloso de que en ese museo hubiera zapatos originales de hace tantos años. Pero sobretodo del hecho que en el acceso estaba el zapato más grande del mundo, un zapato de cuero, que podría calzar la estatua de Colón que estaba cerca del puerto, nos decía cuando ya estabamos saliendo del museo.  
Y continuamos con nuestro paseo. En otro ángulo había una iglesia, leyendo la guía supimos que era la de San Felipe Neri. La guía decía también, que en aquel lugar, durante la guerra civil española, la milicia hacía los fucilamientos, de los cuales daban testimonio los agujeros que estaban en la fachada de la iglesia, a la altura de un hombre.
Leer aquello nos provocó mucha tristeza. Saber que una cosa tan horrible había sucedido, aunque en otro tiempo, en aquel hermoso lugar.

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